jueves, 9 de noviembre de 2017

Doorman 23: Despistados


  - Vale, todo esto ha sido muy... entretenido, por decirlo de alguna manera, pero ¿a dónde vamos ahora? Y no menos importante: ¿cuándo se come aquí?

 - Lo primero será deshacernos del coche. Muy silencioso y demás para acercarse con sigilo a rescatarte, pero ahora debemos ponernos las pilas. Además, aunque nos hayamos encargado de esos payasos, seguramente hayan dado una descripción de lo que perseguían y la dirección que hemos tomado. Ahora mismo seríamos un blanco fácil si se ponen en serio. No obstante creo que algo de tiempo hemos conseguido, así que será importante llegar a destino cuanto antes.

 - O sea, que lo tenéis todo pensado. Yo es que soy más de improvisar, no me da la cabeza para mucho más, normalmente. Que supongo que por eso mismo sigo sin tener muy claro qué lleva sucediendo todo este tiempo ni por qué. Y no me extrañaría nada que vosotros sí, lo cual me hace quedar como el tontito. 

 - Paso a paso, Ramón. De momento vamos a ocuparnos de lo que tenemos entre manos, y luego ya, si tenemos tiempo, te hago un resumen. Así que hazte un favor, relájate un poco y descansa, que hoy nos hemos metido un buen tute. Eso, y que así me dejas pensar.

Por hacerle caso a Paloma estuvieron todos callados un rato largo mientras recorrían kilómetros y kilómetros de carretera. Incluso se permitió el lujo de no preguntar, viendo hacia dónde dejaban el sol, por qué se dirigían hacia el sur en vez de hacia el norte. Estaba claro que ellos lo sabrían de sobra, así que para qué iba él a romper el silencio y llevarse una contestación borde, con total seguridad.

La verdad es que el coche no era lento en absoluto como podría parecer, lo que les permitió alejarse bastante de la finca de Salomón. Lo raro es que no habían vuelto a saber nada de sus chicos y estaban disfrutando del respiro, pero precisamente era eso lo que le resultaba extraño a Ramón, que terminó viéndose incapaz de seguir en silencio.

 - ¿No os parece que ya han tenido tiempo más que de sobra para reorganizarse y alcanzarnos o soy yo que les atribuyo facultades por encima de sus posibilidades?

 - No te creas. Por lo que sé, si quisieran podríamos haberlos tenido encima hace ya media hora o más, pero me da la impresión de que han modificado su plan sobre la marcha, después de ver cómo nos libramos de la última cuadrilla. Es más, podría estar equivocada, que no lo creo, pero me viene a la cabeza una opción bastante jodida a la que no nos convendría enfrentarnos por ahora.

 - Dicho así, con ese halo de misterio, no invitas a que me calme en exceso.

 - Ya, pero no te preocupes, porque sí que habíamos pensado en unas cuantas opciones para la huída. En breve verás la principal.

Continuaron circulando unos kilómetros más por esa carretera y se detuvieron debajo de un puente, al lado de una rotonda bastante grande. Allí se bajaron los tres y caminaron hasta detrás de unos matorrales cercanos, que ocultaban otro vehículo. Era un coche normal y corriente, oscuro, y esta vez ya no se trataba de uno eléctrico. Entre todos lo sacaron al asfalto y luego metieron el otro entre las zarzas. No quedaba completamente escondido, pero sí había que fijarse bastante bien y saber qué se buscaba para percatarse de que allí hubiera algo. Después borraron como pudieron las rodadas y se marcharon.

 - Imagino que te habrás fijado -dijo Paloma- en que hemos venido en dirección sur hasta aquí por un tramo de carretera nacional y que ahora nos dirigimos por la autopista hacia el norte. Supusimos que eso les podría despistar un poco, aunque si se confirman mis sospechas es probable que haya sido un gesto bastante inútil. Por si acaso hemos dejado una cámara en el coche para grabar lo que pueda suceder en cuanto lo encuentren, que ten por seguro que lo harán. De momento, ahora sí que vamos rumbo a casa. Y no tardará mucho en empezar a oscurecer, así que nos servirá un poco de cobertura.

El resto del trayecto siguió siendo tranquilo, aunque de vez en cuando se ponían alerta cuando algo captaba su atención o no les cuadraba, pero no se encontraron con problemas. Y como las horas seguían pasando, el día dio paso a la noche y decidieron salir de la autopista y descansar. Parecería una temeridad, pero una necesaria por el cansancio acumulado. 

Escogieron un pueblo en el que lo único encendido que había eran unas pocas farolas que iluminaban pobremente la carretera principal, y aparcaron cerca de una gasolinera, al lado de otros coches. Del maletero sacaron algo de comida típica de un domingo que no se siente uno con mucho ánimo como para preparar algo medio decente en casa y que no hace falta calentar, aunque para matar el hambre sirve. Aún no era época de frío, así que no necesitaron más que unas mantas por si acaso, para no tener que dejar encendido el motor y usar la calefacción.

La elección de aquel lugar había sido completamente deliverada, como más tarde quedó patente, ya que por allí no pasaba nadie ni caminando ni conduciendo, ergo el silencio también entraba en la ecuación. Por eso se sobresaltaron cuando escucharon un ruido que venía de la guantera.

 - Atentos, esto es lo que estábamos esperando. Presta atención, Ramón -dijo Paloma sacando una tablet del compartimento-. Tal vez lo hayas visto antes o te suene de algo.

Las imágenes, nada nítidas por la oscuridad y las sombras, permitían no obstante entrever un par de furgonetas con las luces encendidas y gente bajándose de una de ellas.

 - Ya han encontrado el coche. ¡Mirad ahí! ¡Mis sospechas se acaban de confirmar!

Detrás de los primeros individuos se pudo apreciar cómo se abría la puerta lateral de la segunda furgoneta y cómo, custodiado por dos tipos, uno a cada lado, se movía algo de un tamaño considerable y amarrado a unas cadenas.

Los hombres enfocaron hacia él unas linternas, lo que permitió ver cómo la criatura echaba el cuello hacia atrás y se le dilataban lo que parecían las fosas nasales. Acto seguido emitió un pequeño rugido y lo soltaron, con lo que pudo dirigirse libremente y directo hacia la cámara. Lo último que se pudo ver fue, tras levantar una de las extremidades, cómo se perdía la conexión tras un fuerte ruido, parecido al de chapa arrancada de cuajo con algo muy grande.

Cuando Paloma se giró para hablar, vio a Ramón con los ojos abiertos como platos y sudando en frío:

 - Esa... esa cosa fue la que destrozó el autobús hace unos días.

 - Sí, es lo que me imaginaba. Por eso han esperado a que se hiciera de noche. Se ve que no les ha hecho ninguna gracia que te rescatásemos, porque de otra manera no volverían a usar su mascota tan pronto. Y de día está claro que no pueden dejarla campar a sus anchas y que la vea alguien más. Sí, están nerviosos. No tenemos muchos datos de ese monstruo, pero ha quedado demostrado que es muy fino rastreando. Es cuestión de tiempo que nos terminemos enfrentando, y no tenemos todas las de ganar, sinceramente. Con suerte, aunque no tarden en saber qué dirección hemos tomado, no nos sigan inmediatamente. Ya harán sus cálculos.

 - ¿Enfrentarnos a ese puto bicho, dices? ¡Estás como una regadera! Eso sin contar a todos los fulanos armados que lo custodian.

 - ¡No te queda nada, ja, ja! Toda esa gente que has ido conociendo va bastante en serio, tío. Ya has tenido tiempo de sobra para haberte dado cuenta, digo yo. Harías bien en espabilar de una vez.

 - Ya sé que van en serio, pero no me puedo creer que me tenga que pasar a mí, que no pinto nada. Yo no pedí toda esta mierda. No tengo madera de héroe o de camorrista, ni quiero ser un "influencer" de esos modernos. Con mi curro, mi vida tranquila con los colegas y que el resto me deje en paz, me vale.

 - Entiendo todo eso que dices, pero me temo que te han tocado otras cartas. Y lo sabes, así que no seas un llorón y apechuga. ¡Como si no molase tener poderes!

 - ¡Joder, pero esa gente destroza a quien se le ponga delante!

 - Bueno, tú no les enviaste besitos a los que venían por detrás...

 - ¡Eh, oye, que eran ellos o yo!

 - Ya lo vas entendiendo, ¿ves?

 - Mimimimimi... Por cierto, hablando de todo un poco. El pedazo de bicharraco ese que hemos visto... Recuerdo cuando estaba en el hospital y se desató un auténtico infierno, aunque luego me desmayé y no recuerdo más. ¿Tuvo algo que ver?

 - Sí, aunque en esa ocasión se les fue todo completamente de las manos. Te habían rastreado y localizado, pero no fueron capaces de retenerlo y la masacre que provocó fue una locura hasta para ellos. Aún así, sirve para darse cuenta del interés que tienen en que juegues en su equipo.

 - ¡Pues es como para pensárselo, viendo las alternativas!

 -En fin, no digas tonterías. Tu sitio está aquí con nosotros, y tarde o temprano hallaremos la manera de darles a todos por saco. Bueno, chicos, si os parece bien podemos dormir un rato y luego volver a ponernos en marcha. Esa gente no arriesgará tanto como para continuar esta noche la búsqueda al tuntún sin tener más rastro que seguir. No creo ni que sepan hacia dónde dirigirse, de hecho. Es demasiado terreno a cubrir para dos furgonetas. 

Durmieron algo menos de dos horas y volvieron a ponerse en camino. Aún era de noche cuando arrancaron, y Paloma estimó algo menos de cuatro horas para llegar a casa. Aunque tampoco dijo a qué casa, pero casi seguro que a la de verdad, no. Claro, esa estaría vigilada.

 - Ya que aún tenemos un rato de coche por delante podías explicarme un poco por encima de qué va todo esto. O sea, en general. Ya que tengo que jugar, al menos tener un poco de perspectiva.

 - Lo veo justo. De todas formas, te lo intentaré resumir un poco. Con los detalles te aburrirías pronto, y al final es siempre lo mismo.

 - Si ves que me duermo no es porque me aburras, quiero que quede claro. Es por la hora, y eso.

 - Como seas así para todo... En fin, veamos. Eres consciente de que hay gente buena y gente mala, supongo. Para todo en esta vida, siempre hay alguien que quiere lo mejor para los demás, por ejemplo, y otra que lo único que quiere es ver el mundo arder. Y lo mismo pasa con la política, los bancos, las empresas, el poder... sólo que estos grupos, además, no tienen nunca suficiente. Vale, pues más o menos es lo que pasa aquí. Salomón y su gente son unos hijos de puta muy peligrosos, que controlan absolutamente todo de alguna manera. Están metidos en todas partes, y siempre sacando unos beneficios impresionantes, pero nunca les basta. Y lo peor de todo es que, para conseguir sus objetivos, no les importa arrasar con todo y todos.

 - Joder, pero ¿nadie tiene capacidad para hacerles frente y equilibrar un poco la balanza?

 - Pues precisamente para eso está Pérez y su tropa. En teoría, al menos. Porque luego él tiene sus propios intereses aparte y muchas veces actúa como un justiciero que va por libre y aplica la fuerza que le parece, sin pensar si está bien o mal, o si es excesiva. Al final se puede decir que para dar caza a un cabronazo hace falta poner delante a otro cabronazo igual o peor. Lo que pasa es que estos dos no miden y no les importa gran cosa que haya lo que se suelen llamar daños colaterales -esto último lo dijo haciendo el detestable símbolo de las comillas con los dedos-.

 - Pero bueno, esto no deja de ser el argumento de cualquier película de intriga o policiaca, prácticamente. ¿No hay cierta carencia de originalidad?

 - Por supuesto, pero nadie dijo en ningún momento que hubiera que ser original. Es más, ¿qué sucede este año en el país? ¿Qué va a haber en unos meses?

 - Las elecciones generales, supongo.

 - Pues mézclalo todo, agita la coctelera y, en vez de la sombrillita, tú: el que posiblemente pudiera llegar a ser el mejor espía de todos los tiempos, con algo de entrenamiento y un guía adecuado. El poder para hacer cosas increíbles con cierto sigilo ya lo tienes.

 - Lo que me estás contando no es tan complicado de asimilar, visto con cierta perspectiva, de acuerdo. Pero entonces, basándonos en el yin y el yang, ya tendríamos a los dos polos opuestos: ¿quién carajo sois vosotros?

 - ¿Nosotros? ¡Ja, ja, ja! Nosotros, querido Ramón, somos... ¡el caos!

Bla, bla, bla...
- Bla, bla, bla...
- ¿Quién me mandaría a mí rescatar a este tío? ¡Vaya turra! ¡Ains...!

Dibujo de SandriuX.